Roger Pistola – Quart creixent

Vinilo, CD y digital

Sin grandes revuelos, con discreción y casi a traición, Roger Pistola, se ha convertido en uno de los cantautores más sólidos del panorama de la música cantada en catalán y sin duda en uno de los más importantes de su generación en Mallorca, donde de cada vez son menos habituales este tipo de especímenes, al menos en los registros que él transita: un pop exuberante que bascula siempre entre la intimidad y la grandiosidad más elocuente.

En Quart creixent, su cuarto disco en solitario y que llega un cuarto de siglo después de su primer concierto, Pistola ha exprimido su nueva situación vital, instalado en una pequeña aldea rural del Levante de la isla, sin casi cobertura de móvil. Ha grabado él solo casi todos los instrumentos que suenan en el álbum -excepto algunas colaboraciones puntuales, como las cuerdas de “Amb tu» y “Vívida meva» o el solo de guitarra de «Poderosa Afrodita» – y dado forma a un trabajo que tiene mucho de terapia de desintoxicación, de búsqueda de lo esencial, tanto en la vida como en su propia manera de hacer canciones.

Nos encontramos aquí con un Pistola reconocible para cualquiera que haya seguido su trayectoria, incluso para aquellos que ya empezaron a fijarse en su talento en See, la seminal banda que formó durante sus años en Barcelona. Pero también un Roger que ha aprendido a calcular esfuerzos, contenerse, dosificarse, y sobre todo que la mayor virtud de una canción ha sido y siempre será la melodía, un arte en el que este músico, nacido en Manacor el 1989, es un maestro ya desde joven. Basta escuchar el tramo final de «Miracles» para caer rendido a su habilidad para arrastrarte emocionalmente a su terreno y su dominio para digerir influencias, de la psicodelia -“Vaivé»- a Radiohead, de la era dorada del rock catalán -“Estimar no és suficient» – a intoxicaciones más contemporáneas.

Después de tres discos que, poco a poco, han ido cimentando una trayectoria que siempre ha tenido vocación de carrera de fondo, Roger Pasqual (ése es su nombre real, aunque es probable que ni sus familiares más próximos utilicen su apellido para referirse a él) estrena nuevo sello, nueva formación y nuevo disco, pero como su título indica, no estamos ante la culminación de nada, sino en un momento más de un proceso de aprendizaje y crecimiento, justo el punto anterior a una plenitud y una madurez que todos sabemos que serán brillantes.

Y hay pasajes de este disco en el que Roger Pistola parece rozar con la punta de los dedos el cenit de su propia ambición. La luna llena nos cegará a todos.