F/E/A

Formados en 2013 a partir de las obsesiones comunes de un heterodoxo grupo de músicos y activistas del underground mallorquín (gente proveniente de grupos tan distintos como Marasme y Lost Fills, Too Ugly To Prostitute y Crash), F/E/A (acrónimo de Forces Elèctriques d’Andorra) ha evolucionado a lo largo de los años y con cada uno de sus proyectos, consolidándose como un feroz colectivo capaz tanto de atreverse con el más ambicioso de los proyectos artísticos (la performance sonora [Cambra Oscura], por ejemplo) como reducirlo todo a cenizas y repeticiones infinitas. De hecho, sus fijaciones pasan por bandas, no muy amables precisamente, como Swans o Sunn O))), aunque también pueden citarse referencias como GY!BE, Mono o Russian Circles. 

Con “Vèrtebra”, el grupo debuta con El Segell del Primavera y lo hace con su trabajo más contundente y redondo hasta la fecha, un disco producido por John K Erskine, responsable de las primeras grabaciones de bandas como Sonic Youth o Swans, y estrecho colaborador de Glenn Branca. 

Grabado y mezclado a medias entre el barrio obrero de La Soledat de Palma y los estudios GBP de East Lansing, Michigan, “Vèrtebra” acentúa todo aquello que ha definido el sonido de la banda hasta ahora. Tanto el primitivismo atávico de “PL5”, una especie de nueva versión de “One Note Samba”, uno de sus primeros temas, o la épica cinematográfica de “Corvet”, suenan familiares. Pero en este nuevo disco hay también terrenos nuevos que hasta ahora el grupo no había explorado. 

De entrada, “Aubats” es un viaje de ida y vuelta sin pausa, desde aquellos lúgubres toques de campana iniciales hasta la concatenación de catarsis finales (acentuados por el chelo de Elisabetta Monacelli), seguido de los aires de thriller psicológico de “Gin WLDR”. Y después está “Sira”. F/E/A nunca habían sonado así, tan vulnerables e íntimos, una proximidad aún más evidente en el tramo final del disco, con un magistral Mark Cunningham (Mars/Don King/Blood Quartet) que grabó a la primera una coda de trompeta que te deja sin aliento. Es aquí donde ha brillado el trabajo de Erskine: en saber capturar con naturalidad el sonido de la banda, acentuando virtudes que ellos nunca habían sabido ver, animándolos a hacer las cosas como las sentían y después mezclando el disco de manera que todo encontrase de forma orgánica su propio espacio. 

Desde sus inicios F/E/A ha hecho de la simplicidad y la contundencia su dogma, sonando a ratos hipnotizantes y narcóticos, liberando su vena psciodélica, para después mostrar su cara más monolítica, marcial y primaria. Pero en su música siempre está también la voluntad de evocar paisajes más allá del horizonte. 

Es este espíritu el que dio forma a sus dos primeros trabajos, “F/E/A” (2013) y “Pastor” (Boira Discos / Espora Records, 2014), un aliento que mantuvieron en su anterior “Congo”, inspirado por los relatos de Joseph Conrad. 

En “Vértebra”, la inspiración ha estado más dispersa, pero el disco ha terminado intoxicándose del clima de hostilidad política que vivimos. De aquí que el grupo, para la portada, haya decidido crear la bandera de su propio estado imaginario, su república autárquica: un país donde la policía no agrede a mujeres mayores porque quieren ir a votar y donde no se encierra a gente en prisión por aquello que dicen o piensan; un país donde puedes ser quien quieras, amar a quien quieras, sentir lo que quieras; una nación sin odio ni rencor, sin dogmas, ni rey ni religión; una patria sin territorio para todos aquellos que piensan que cualquier individuo es más importante que un pedazo de tela de colores, todos unidos y libres bajo un cielo gris, rosa y negro, la vértebra de un mundo nuevo.