Da Souza

La música de Da Souza también es una paradoja. Sus canciones son de sabor edulcorante, evocando postales mágicas y soñadoras, pero también son capaces de amargarte la semana. Tres versos más tarde y cuando menos lo esperas. Agria y dulce, como la salsa y como lo es el invierno, como lo es el amor, como lo es el paso del tiempo.

El quinteto mallorquín publica Salsa agredolça, cuarto disco y colección de herencias acumuladas de casi una década. Hace años que Da Souza aparcaron los golpes indiscriminados de guitarra, sumando matices a cada nuevo trabajo y transportándonos a otras galaxias. Una búsqueda constante de realismo mágico musical, con una excentricidad incorruptible y única en el panorama nacional. Su nuevo álbum es la cima de la montaña de buenas canciones que han ido escalando hasta la fecha. El «Puig Major» de Da Souza tras las experiencias vividas con Futbol d’avantguarda, anterior trabajo del combo isleño.

«Metres per segon» te da la bienvenida a Salsa agredolça y no sólo es un estribillo infeccioso, también es un manifiesto ideológico: la política de Da Souza es la de quien hace las cosas a su ritmo. Poco a poco, que a veces todo gira demasiado rápido. Sólo se necesitan cuatro compases para darse cuenta de hacia dónde apuntan sus nuevas canciones, cogiendo lo mejor de dos de las mejores tradiciones pop de los últimos años en el país. Por un lado, la elegancia de los detalles y la limpieza en el sonido de El Petit de Cal Eril y Ferran Palau. Y por otra, la pátina de surrealismo mediterráneo de Antònia Font, de quien demuestran ser los mejores alumnos, en pistas mayúsculas y delicadas como «Pedres i pals» o «Agents de l’ordre universal», un «Calgary 88» contemporáneo y ensayo primerizo de los mallorquines en la canción narrativa.

Salsa agredolça encuentra colores en la variedad, apostando por una apertura vocal y compositiva, que incluye la primera incursión del batería, Ángel Garau, en «Tira-tira», y el creciente protagonismo de Xavi Hernández. Éste último comienza a mostrar un alto potencial a los mandos de la balada pop, con «Aeròlits» y la emocionante «Un punt blau». Sin embargo, el grueso creativo de Da Souza sigue recayendo en Lluís Cabot, que con este trabajo se consolida como uno de los grandes escritores de canciones en catalán de su generación. Cada vez más juguetón y clarividente en el dominio de la lengua, Cabot se ha ido forjando hasta encontrarse cómodo tanto en las derrotas cotidianas («He sortit de casa») como en los ímpetus bailones («Salsa agredolça») o en la ternura soñadora, en «Qui sap» y «Com un final inesperat». Canciones que te recuerdan a un fracaso, pero que también te hacen mirar más allá del mar con una sonrisa. Canciones para esperar una lluvia de estrellas de agosto en una mala noche. Agrias y dulces, como la salsa que corre por tus venas.

El nuevo álbum de Da Souza ha sido producido por un combo inédito formado por Jordi Matas (Ferran Palau, El Petit de Cal Eril) y Pau Riutort (El Guincho, Beach Beach, Extraperlo). Siguen completando la formación de la banda Biel Stelaal bajo y Guillem Portell, quien protagoniza un pasaje de saxo free jazz en «La faula del falcó» que ya es marca de la casa. 

Más que la continuación de Futbol d’avantguarda, con el que ganaron el Premio Ciutat de Palma de música y el Premi Enderrock de la crítica a mejor disco del año de la música balear, Salsa agredolça es la confirmación de que estamos ante uno de los grandes talentos de hoy. Unos magos de la melodía que llegan a 2020 coincidiendo con su madurez, pletóricos y preparados para subir a la división de los grupos de pop en catalán más reconocidos del momento. Los herederos que Mallorca hacía un lustro que esperaba están preparados para su gran salto hacia adelante.